Era la segunda vez que iba a subirme a un tren y me estaba impacientando en el andén. En ese momento se me vino a la mente una canción, y repentinamente pensé que le debía mucho a la banda que la tocaba. Le debía, dije, mi vida. “¿La vida? ¿Qué podría enseñarte una banda de rock sobre la vida...?”

Lección #1: comprá el disco.
Nuestro primer contacto fue amor a primera vista, pero no fuimos presentados formalmente hasta tres años después. Desde ahí no tomó mucho tiempo para que corriera a comprar el cassette (!), cuyo exquisito artwork hizo que mis estructuras cerebrales maduraran un par de años en segundos. Aún hoy, cuando puedo bajar la música de Internet, las tiendas de discos tienen un lugar especial en mi corazón. Todavía hay bandas a las que les dedico el ritual de hojear el librito mientras gira el CD.

Lección#2: la tecnología te acerca al objeto de tu afecto.
La primera palabra que escribí en un buscador de Internet fue su nombre. Para entonces llevaba dos años coleccionando recortes de periódico, buscando infructuosamente personas que compartieran mi obsesión, grabando especiales de radio y televisión y armando un rompecabezas que me parecía inmenso. Cuando descubrí Internet, me asombré por todas las décadas que me había perdido. En esos días estaba conociendo Nueva York y tomé un tren a Manhattan, a la Virgin Records Store. Regresé en el tren de la noche, con un hot dog en la mano y babeando sobre el "Toys In The Attic" y su disco homónimo. Regresé al país con tooooda la discografía en CD, cuando ni siquiera tenía tocador de CDs. Días después, para mi cumpleaños número quince, pedí una computadora con Internet y juré ser Blue Army for life. Incluso, una vez, recibí un correo de Jack Douglas. ¡Vieja, Jack Douglas! Él trabajó con John Lennon en sus últimos días. Me agradeció por agradecerle por hacer un gran trabajo como su productor.

Lección #3: hablá su idioma.
La gente me pregunta dónde aprendí a hablar inglés y dice que lo manejo bien. Fui a clases, pero ellos fueron mi mejor escuela, sobre todo sus documentales. Para segundo año, iba tan bien en inglés que me daba el lujo de no ir a clase, con la venia de la teacher y del coordinador. El slang y las puteadas no te las enseñan en los salones de clases.

Lección #4: orden, disciplina y minuciosidad.
Vas a organizar sus discos por año en orden ascendente, y si el rerun de Saturday Night Live con el sketch de Wayne’s World es a las 2 am, te levantás a la 1:50 para asegurarte de que la cinta esté en la posición adecuada: que no corte el video anterior ni que quede un momento en blanco entre videos.

Lección #5: visión a futuro.
Desde 1997, comencé a ahorrar para verlos en concierto algún día. Ahorrar se me hizo un hábito que mantengo hasta la fecha.

Lección #6: roles de género.
El rock no está exento de la tradición: con excepciones, los hombres son músicos y las mujeres, musas. No descarto que haya algo de feminismo en mentes tan abiertas, pero la socialización pesa, por muy dios del rock que seás.

Lección #7: que las drogas no te consuman.
Sex, drugs, and rock n' roll! Take out the drugs and there's a lot more room for the other two”.

Lección #8: si es tan valioso para vos, tatuátelo.

Lección #9: "remember: music is the weapon".
Mi air guitar no le hacía justicia a sus canciones, así que aprendí algo de piano, guitarra y armónica, aún cuando mis niveles son francamente mediocres. Por otro lado, gracias a ellos conocí a otros grupos, ya fuera porque tocaban covers de sus canciones, porque uno fue telonero del otro, o porque los enfrentaban en Celebrity Deathmatch.

Lección #10: cultivá la amistad.
Eran mis cheros. Yo casi los saludaba cuando los veía por televisión. Los felicitaba en su cumpleaños, aplaudía sus premios y los tenía en mis pensamientos cuando sufrían tragedias personales. Una vez pasó algo que sacudió los cimientos de mi persona en su totalidad y que tendría repercusiones por muchos años. Ellos siempre estaban ahí y se echaban el rollo; siempre había una canción, una frase, una imagen, una anécdota que me alegraba o que me hacía sentir comprendida (aunque más me exprimiera la sal de los ojos).

Lección #11: profesá amor incondicional al conocimiento.
Nadie volvió a atreverse a preguntarme "¿sabías que...?" sobre ellos. Yo lo sabía todo. Topé 13 cintas de VHS, desde conciertos enteros hasta incoherencias como la parodia de los periquitos. Mi librera engordó con libros, revistas y folders llenos de letras de canciones, mensajes escritos por ellos, fotos y cualquier otro material de interés que flotara en Internet (ver lección #2).

Lección #12: superate cada día.
Mis procesos de almacenamiento y procesamiento de información mejoraron considerablemente, de tanto ingresarle datos. Superé mi temor y pena de hablar por teléfono y enviar telegramas por la necesidad de participar en promociones de radio o televisión, tratando de ganarme camisas (¡funcionó una vez!), discos y hasta entradas para sus conciertos. Con todo y lo tóxicos que fueron en algún momento, eran personas (¿personas?) agradables, creativas, graciosas, talentosas; yo también quería serlo. Intento serlo. Espero ser, algún día, una sesentona de 19 años.

Lección #13 (también la aprendí de mi papá): habrá un buen samaritano en tu camino.
a. Mi hermano, previendo que la naturaleza de este encule no era mero arrancón de chucho viejo, me dio un cassette regrabado etiquetado "Big Ones". Otro hermano le sacó copia a todo el librito del “Get A Grip”. Una Navidad, ambos me regalaron una caja enorme que contenía una caja que contenía una caja que contenía una caja que contenía “Pandora’s Box”. Aaawww. Samaritanos y bayuncos.
b. En clases de inglés conocí a mi primera colega, con quien defendíamos el honor de nuestra banda ante el boom de las Spice Girls, de quienes predecíamos -correctamente- que jamás llegarían a la longevidad de nuestros héroes. Ella me prestó mi primer video original y ese fue uno de los días más felices de mi vida.
c. Gracias a mis compañeros de colegio, estuve a punto de ir a verlos en concierto, por medio de un concurso radial. La promoción fue suspendida por el 11 de septiembre, pero sé que hubiera ganado. Me quedé con un fajo de alrededor de 240 cupones en la mano, todos llenos con mis datos personales, y yo sé que hubiera ganado.

Lección # 14: seguí tu moda.
Vestite como pocos. Si te joden por eso, respondé: “you have no idea how much it costs to look this cheap”.

Lección #15: aprendé lo básico sobre psicología del comportamiento anormal.
Mi relación con ellos se describe en términos clínicos como trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de ansiedad, alucinaciones, episodios psicóticos, síndrome de Asperger, delirios de grandeza, codependencia, adicción, trastorno bipolar I y trastorno de estrés postraumático…sobre este último, quizás sea de los pocos casos en la historia referidos a un evento felizmente traumático.

Lección #16: apreciá la memoria histórica.
Las camisas, posters, discos (de estudio, bootlegs, demos) en cassette, CD o LP, libros, entrevistas y mis folders desde el '97 hasta el '06 son un pedazo de su inmortalidad, de lecciones aprendidas, de leche derramada. El pasado te trajo a lo que sos ahora. Immortality...it's not much to ask for, is it?

Lección #17: culturizate.
Tené una amplia gama de temas de conversación: la falla de San Andrés, el incesto, los disturbios por conflictos raciales, los Beatles, la India, la burguesía, la neumonía, tu gran diez-pulgadas, etc.

Lección #18: aceptá el caos.
Un amigo me dijo la semana pasada que al menos no me podía quejar de que, en este punto, mi vida es aburrida. Su biografía está llena de demonios internos, guerras fraticidas y vasos de leche derramados por cónyuges. Pero el título de uno de sus libros, "the fall and raise", no es gratuito. Como ser humano, la vas a cagar y la gente se va a pasear en vos. Aceptá el caos, line up, y remitite a la lección 16.

Lección #19: nunca podés saber suficiente sobre el amor y el sexo.
El amor está en todas partes, aún en los elevadores; te enloquece y te deja llorando. Su cover de “I love trash” de Plaza Sésamo es una obra maestra. Conocí todo el espectro de semejante sentimiento/comportamiento/actitud a través de sus canciones y sus historias de vida. Y novoy a hablar del honoris causa en sexualidad humana que obtuve gracias a ellos (y a espaldas de mis progenitores). Puede que sea escandaloso para algunos sectores de la opinión pública, pero también era sumamente informativo. Excepto por las historias de ficción escritas por fans, esas sí eran...perturbadoras.

Todo esto lo pensaba mientras esperaba mi tren. Y finalmente llegó. Se me encogió el estómago. Adelantemos un par de horas, hasta llegar al momento en que vi que la sección frente a la mía estaba vacía y me salté la baranda, transgresión que tuvo como recompensa que el telonero, un tal Lenny, me sonriera (y que no pudiera grabar el recuerdo como debía, porque me temblaba todo…todo, vieja, todo):


Me devolvieron a mi asiento. En la grabación del concierto (porque guépiles que no iba a grabarlo), se escucha mi hermano diciéndome “dale…¡DALE!”. Que me colara otra vez. Y lo hice. Y ahí me quedé todo el concierto, como Rose aferrada a la baranda del Titanic.


Por la misma naturaleza de su trabajo, me vió sin verme. Pero no me importó tanto como había temido por más de una década. Además, su compañero de banda fue mucho más generoso conmigo, y si me hubiera roto la nariz, hubiera sido la fan más feliz de este mundo:


Lección #20: Dream on. Dream until your dreams come true.

9 comentarios:

angelcastaneda dijo...

Me llega que nunca dijiste el nombre de tu banda (y te va a llegar que desde principio de la semana sabia que ibas a escribir sobre ellos)

calila dijo...

Sing with me, sing for the year
sing for the laughter, sing for the tear.

Sing with me, if it's just for today
Maybe tomorrow, the good Lord will take you away


Para mi de las mejores canciones que reflejan la animosidad del rock y la música en general.

Muy buen post!

Aniuxa dijo...

Te mandaste!!

El mejor post :)

JC dijo...

Excelente!!

Ligia dijo...

:)!

Soy Salvadoreño dijo...

Concuerdo con Anita.

Saludos.

Clau dijo...

lindo sentimiento...esfuerzo recompensado

El mal ejemplo dijo...

en tu autorretrato que se extiende hacia el infinito, ¿sale un perrito a la par tuya?

Ligia dijo...

Gracias, gracias.

Mal Ejemplo, sí. Mi perrita. Es La Rana, o más bien, "la que en vida fuera".