El árbol que casi no puede rodearse con los brazos,
brotó de una semilla minúscula.
La torre de nueve pisos,
comenzó por un montón de tierra.
El viaje de mil li (1),
empezó con un paso

(Lao Tse, 600 A.C.)


Cualquiera diría que los principios son fáciles cuando son ya un recuerdo. Entonces les ponemos color, adornos, los desbastamos y pulimos hasta darles brillo diamantino ahi donde hubo lodosos guijarros. O de plano los volvemos territorio para el olvido, enterrados bajo otros recuerdos, creyendo que no volverán a aparecer. Pero aún entonces, los principios no son cosa fácil.

Es que es tan difícil comenzar cuando el presente se vive en el futuro. El mundo vive pensando en el mañana cuando apenas ha comenzado el hoy, tan urgidos vivimos por anticipar lo que vendrá, tan capital importancia tiene el mañana que quien es capaz de anticiparlo con algún éxito (o ninguno, las más de las veces) es visto como quien puede levantarle las enaguas a Dios para verle el color de los calzones.

Empujados por esa tendencia a caminar oteando lo incierto, perdemos no solo la noción del hoy, alienando nuestra experiencia cotidiana a algo que aún no ha llegado y que nos urge más que el eterno ahora. Añadimos a esto el grave descuido de perder de vista el origen de nuestro camino, volviendo el hoy un limbo, siendo tan incierto es el destino como desconocido el principio.

Viviendo de finales perdemos de vista que lo que hoy pudo ser insignificante - la pequeña semilla, el pequeño montón de tierra, el pequeño gesto, la simple palabra - tiene la vocación de ser el principio de algo que nos trascienda a nosotros mismos.

Y es que todo lo nuestro, los grandes logros humanos, ha ncomenzado desde algo pequeño; especialmente las grandes ideas que han vuelto el mundo tan grandemente complejo: su base estuvo en la acción de un grupo de pequeñísimas conexiones de células movidas por sustancias aún más ínfimas. Sumando a otras conexiones, y luego a grupos más grandes de infimas células se volvieron acciones: se hizo un escrito, un pronunció un discurso, se hizo una acción. Y así se ha ido transformando al mundo, gigantesco entramado de relaciones, ideas, acciones.

Pienso en éstas tres o cuatro cosas, mientras recito esas sabias frases de Lao Tse, iniciador de una de las grandes religiones del mundo, y recuerdo lo afanado que estoy en lo que no ha llegado aún - ¿trabajo?,¿amor?,¿la muerte? - olvidando que el ahora es siempre el mejor principio.

Victor

(1) Li: Medida de longitud utilizada en la antigua China, equivalente a medio kilómetro.

4 comentarios:

SK Mario dijo...

Brilliant as usual!

Gero dijo...

Es cierto, todo comienza con una idea que, luego, se vuelve sueño, algo anhelado. Y lo que venga dependerá de nosotros.

Snipe dijo...

Es un perfecto contrapunto a mi post. Me gusta bastante.

CP es una gran cosa, ¿no creés?

Victor dijo...

Mario: Gracias, caballero. Espero que no haya sido chiripa.

Gero: Cierto. Los sueños, las utopias sirven para marcar el rumbo y que nos echemos a andar.

Snipe: Eso pense cuando vi tu post ayer (yo ya tenia hecho este). Esta cachimbona la idea.

Saludos a todos y gracias por comentar

Victor