Yo sé que no te gustaba que vistiera esos zapatos, que hubieras preferido que usara algo más femenino y delicado. Pero sabés, esos zapatos me llevaron lejos; con ellos corrí, bailé subiendo y bajando gradas, te perseguí hasta alcanzarte, atravesé charcos y me hundí sin miedo en lodazales, exploré parques y me atoré en grietas de aceras.
No vengás a decirme que por qué hasta hoy ando taconeando. Aunque a veces tenga que cambiar de ruta, sé adónde voy. Hay un tiempo para todo.
La agarró rico, con todo el empeine del pie izquierdo y la mandó al quinto infierno. Bueno, no tan allá, realmente la mandó donde Obdulio, pero como si lo fuera. Allí no había forma de recuperarla, el viejo les metía el puñalito con el mango de cuerno de venado y las mandaba partidas al otro lado de su casa. Así terminó la tarde. A Jonathan le gustaba ver qué tan lejos lograba mandar esas caprichosas pelotas que compraban donde la niña Concha. Ponía todo el empeño en ello, toda la fuerza de sus piernas de defensa de ocho años.
Jonathan pintaba para gran defensor; ay del infantil delantero que osara atravesarse en el camino de su pierna izquierda (la "ñurda", le decía), era seguro moretón y llanto con cojera incluida la que le recetaba. A él nadie le ganaba un balón dividido, un salto para cabecear la bola, un tiro lejano jamás era tan fuerte como cuando salía de su querida "ñurda". Pero como casi todos los buenos augurios, un día mueren. Y el suyo se extinguió cuando alguien le regaló zapatos para jugar. Ahí se fue toda la fuerza, el buen tino, la precisión quirúrgica de aquella fuerza de la naturaleza de ocho años de edad. Los zapatos le comieron el talento a su "ñurda" querida. Y es que solo descalzo se pueden mandar ciertos caprichos al infinito.
Seis páginas tamaño carta de color azul, azul. Bien azul. Todas pegadas unas con otras como fondo. Encima va un trozo de cartulina verde, cortado en forma de cono, con el pico apuntando hacia arriba; hay que pasarle plumón verde para énfasis y dibujarles colochos por toda la superficie. Después hay que pegar trozos de algodón sobre el fondo azul, y no está de más colocar una sobre el pico del cono, que pareza que está envolviéndolo. No es toque artístico, suele ocurrir.
Un día yo me voy. O eso desaparece. Pero te dejo el póster, para que recordés la vista desde abajo.
Hace algunos meses salio lo del grupo de don Ramón, para oponerse al pago de la renta. Creo que sólo el que esta bajo esa situación sabe lo arriesgado que es el asunto, yo no puedo pedirle que no lo haga.
- Poner a trabajar a los presos. Ellos están allí porque tienen una deuda con la sociedad pero se les da de comer y donde vivir, bonita manera de pagar su deuda. Además buena parte de los crímenes se ordenan desde la cárceles.
- Poner gente capaz en los puestos clave. Soy sincero al decir que el director de la PNC me parece más el abuelito de Heydi que uno de los responsables de dirigir la seguridad en nuestro país. Los directores de los penales son otros que... bueno, sin comentario.
- Rotación de los guardia de las cárceles. Es una manera de limitar el contacto.
- Pruebas periódicas de polígrafo a los policías.
*Minutos antes de publicar esta entrada me di cuenta de otra muy interesante y detuve de inmediato la publicación de la presente.Como dije antes, lo que yo propongo aquí son cuestiones vagas. Para algo más concreto por favor lea la entrada de Ligia y la de Virginia.

